DE GUERRIERO

Por: Natiie Ms. 

De Guerriero es la prosa más cercana al séptimo arte, de Leila  escribir crónica y de la causalidad encontrar en los nombres de tres de sus libros una  posible definición de su obra: Historias sencillas de frutos extraños contadas en plano americano; y por qué no, en primerísimo primer plano.
Leila Guerriero vuelve nuevo al periodismo, no por aquello que recoge de Walsh, Wolfe, Truman Capote y más cercano Caparrós, sino por escribir a partir de  recursos visuales y sonoros recurriendo a las virtudes de la gramática cinematográfica. No se trata de una reportera, ella es una  cámara andante que recorre lugares, sucesos y personajes, viviendo la auténtica vocación de una cámara: “la exploración de los hechos vivos”.
No es una cronista, novelista, ni naturalista, tampoco es objetiva ni  despreciablemente subjetiva. Hablamos de una realista que escribe en  fotogramas y  proyecta  en el  papel  aquello que una vez fue.Y  fue la historia de unos jóvenes suicidas, de un gigante,  de una madre homicida, de un crítico de cine, de un grupo de forenses, de un amigo chino, de un mago de una sola mano,  y entre tantos otros frutos extraños fue  también “ la historia de un hombre que participó en una competencia de baile” (Guerriero,2013).
Su narrativa  potencia una vuelta al concepto de realismo  de Georg   Lukács, realismo entendido como una forma que socialmente y por su contenido está siempre conforme a la realidad pero cuya expresión extrema trasciende el plano de la vida cotidiana (Contreras, 2006).
En su ensayo “Se trata de realismo”  Lukács  precisa, La práctica literaria de todo verdadero realista muestra la importancia de la conexión social objetiva y de la “exigencia de omnilateralidad” necesaria para dominar la tarea (Lukács, 1977).  Dicha “exigencia  de omnilateralidad”  le permite  a Guerriero aprovechar el entorno, extenderse  y  trabajar su material vivencial. En sus crónicas evidencia tenacidad  en la investigación, en las conexiones y mediaciones del  “Objeto” a tratar. No se limita a presentar lo que aparentemente es, sino que penetra en la esencia de los acontecimientos y sus protagonistas.

      Si la literatura es realmente una forma particular de reflejo de la realidad objetiva,
Entonces le importa mucho captar esa realidad tal como realmente es y no limitarse
a reproducir lo que aparece inmediatamente (Lukács, 1977).

Su método literario es la narración y no la descripción, al menos no en los términos en que  Lukács se refiere. Como realista narra el mundo de los hechos y objetos, algo así  como el teatro isabelino de Shakespeare donde  las acciones explican el carácter de los personajes.

      Lukács  también argüía que cuando disminuye la posibilidad percibida de acción se produce una preferencia por la descripción en detrimento de la narración. Zola sólo describe la carrera de caballos de Nana como algo verosímil, mientras Tolstoi narra la carrera de caballos de Ana Karenina  como una parte integral de las vidas de sus personajes. (Nichols, 1997)

De esta manera Leila narra el destino de sus personajes, en la crónica “lazos de sangre” sobre la apropiación de hijos de desaparecidos por militares argentinos,  Leila nos sitúa en el interior  del living de una casa en la Boca de Buenos Aires. Vemos la botella de aceite volcarse y a Buscarita Imperi Navarro Roa santiguarse  para evitar la mala suerte, que  según la superstición el suceso  le traería. Años más tarde su hijo Pepe, militante del movimiento de Izquierda Revolucionaria  perdería sus piernas en un accidente y buscarita  recordaría el charco de aceite de aquel 10 de septiembre de 1971. Muchas cosas sucederán  y no por  la botella de aceite. Guerriero pasa de un plano general a un close-up  de Pepe, reúne otras voces, entre  esas la de Angie, su hija.
– “Nunca se portó como un papá. Como líder, presidente del centro de alumnos, de la junta de vecinos, sí, fue un tipo capaz, honesto. Pero como papá falló. Para él era más importante  la justicia, la lucha. Primeros sus ideales y después la niña (Guerriero, 2005).

     En cuanto a la concepción de los personajes, esto implica que el hombre en la obra literaria debe definirse, no por la propia imagen que él se cree subjetivamente de sí mismo, por sus ideales o ilusiones, o por la riqueza abstracta de su mundo interior, sino por la capacidad  y su esfuerzo por defender en la práctica sus teorías, y por su lucha por convertir en realidad
sus sueños e ilusiones (Quesada, 1981)

Para Lukács el realismo no se define por un “Estilo” , sino por  una  “actitud hacia el hombre y el mundo”.  Actitud que lleva a Guerriero a narrar  su entorno como los kinoks (grupo de cineastas  del movimiento de Dziga  Vertov), quizá no desde el cine-ojo, sino con su prosa-cine.

A la “maniera” de Guerriero  es convertir al lector en espectador, colocándolo en escena: “Entró. Cerró la puerta. Se sentó en el inodoro. Después, parió una niña”  (Guerriero, 2008). Escribir la sonoridad de la voz de los personajes: “Ale atendía la caja, me estaba dando el vuelto, y de pronto dijo en un español de manual: -¿Ushté tom-rá vá-rá-cá-ció-nés? (Gueriero, 2005).  Y  con su cine-ojo capturar el ambiente y la utilería como parte del personaje y  de la acción:
“Tibias y fémures, vértebras y cráneos, pelvis, mandíbulas, los dientes, costillas en pedazos. Son las cuatro de la tarde de un jueves de noviembre. Patricia Bernardi está parada en el vano de la puerta. Tiene ojos grandes, el pelo corto. Toma un fémur lacio y lo apoya sobre su muslo.- Los huesos de mujer son gráciles” (Guerriero, 2008).
Leila Guerriero nos brinda una experiencia cercana al séptimo arte,  sus  crónicas están contadas  en planos, encuadres, movimientos de cámara, secuencias, silencios, diálogos,  artificios que dan ritmo a la narración. Sus páginas poseen la magia de la gran pantalla y nos permiten “explorar la realidad de otras personas, de alejarnos de nuestra identidad y descubrir lo que implica ser alguien más” (Rabiger, 1989).

 

“Vida del señor sombrero”

Fue crítico de cine, descubridor de Bergman, autor de veinte libros —entre los cuales figura una magistralEnciclopedia de datos inútiles—, amigo personal de Onetti y fundador del suplemento cultural del diario El País de Montevideo. A los 83 años Homero Alsina Thevenet era el secreto mejor guardado del Río de la Plata, un editor que tres generaciones de periodistas consideraron maestro de maestros. Enemigo acérrimo de la primera persona, fumador serial durante años, dueño de una voz ronca que contradecía a su cuerpo pequeño, era más conocido como HAT, siglas con las que siempre firmó sus notas y por las que todos, antes o después, lo llamaron señor Sombrero. Acaba de morir en Montevideo y ésta fue la última entrevista que dio en su vida.

Leer perfil: Vida del señor sombrero
Tomado de: http://elmalpensante.com

*Esta nota también fue publicada por el suplemento Cultural del diario El país, Uruguay, bajo el título “Últimas tardes con HAT” en diciembre de 2005.

“Yo, lo confieso, le debo mi educación en periodismo al periodismo bien hecho que hicieron los demás: canibalizándolos, me inventé mi voz y mi manera. Aprendí de muchos – de Homero Alsina Thevenet, de Elvio Gandolfo, de Rodrigo Fresán – Y, sobre todo, de las crónicas de Martín Caparrós: leyéndolo, sin conocerlo, descubrí que se puede contar una historia real con el ritmo y la sensualidad de una buena novela”.
Leila Guerriero.

“El ojo es un músculo que se adiestra leyendo”

Entrevista de Fernando Pittaro a Leila Guerriero.
PRIMERA PARTE:
primera parte

SEGUNDA PARTE:
Segundaparte

A propósito de la Filbo 2015 y Guerriero.

Leila Guerriero junto al periodista y también gran cronista Alberto Salcedo Ramos, hablan de Gabo y la crónica en la Gallera de Macondo.

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Artículo por la revista Arcadia sobre este encuentro: ” Gabo era un periodista silvestre”.

Leila-Guerriero-una-autora-entre-el-cine-y-el-cincel-dromomanos

“EL GIGANTE QUE QUISO SER GRANDE”

No.
Esta no es una tierra extraordinaria. La provincia de Formosa, en el noreste argentino, es una planicie sin elevaciones con una vegetación que fluctúa entre el verde discreto de las zonas húmedas y los campos agrios de la sequía. No hay lagos ni montañas ni cascadas ni animales fabulosos. Apenas el calor del trópico mezclado con el polvo en una de las regiones más pobres del país. Y sin embargo, allí un pueblo de nombre El Colorado -donde 17.000 personas viven del trabajo en la Administración pública y la cosecha del algodón- tiene, entre todas sus criaturas, a una criatura extraordinaria: El Colorado es la tierra del gigante.

Leer crónica completa: “El gigante que quiso ser grande”.

*Esta nota también fue publicada en Gatopardo, Colombia- México, en la edición 82 de agosto de 2007, con el título ” El gigante que rozó el cielo”, también hace parte de las crónicas reunidas en el libro “Frutos extraños”.